Cicatrices de mastopexia: ¿se pueden esconder? La importancia de elegir la técnica adecuada - Plástica Alejandro Ruiz Moya, cirugia plastica y reparadora en Sevilla

Cicatrices de mastopexia: ¿se pueden esconder? La importancia de elegir la técnica adecuada

Cuando una mujer se plantea una mastopexia (elevación de pecho), una de las primeras dudas suele ser la misma: ¿cómo serán las cicatrices?

Es una preocupación completamente normal. Sin embargo, muchas pacientes desconocen que el tipo de cicatriz no se elige por preferencia del cirujano, sino que depende de la anatomía del pecho y del grado de caída.

Gracias a una correcta planificación, en algunos casos es posible realizar una mastopexia con cicatriz en L, evitando la cicatriz horizontal del escote y consiguiendo que quede mucho más disimulada, incluso con bikini.

En este artículo te explicamos por qué cada paciente necesita una técnica diferente y cómo influye esto en el resultado final.

¿Por qué una mastopexia deja cicatrices?

La mastopexia consiste en elevar el pecho eliminando el exceso de piel y recolocando la glándula y el complejo areola-pezón en una posición más alta.

Para conseguirlo es necesario realizar incisiones que, una vez cicatrizadas, dejarán una marca permanente.

El objetivo del cirujano no es evitar las cicatrices —algo imposible—, sino colocarlas en la posición más discreta posible y conseguir que evolucionen favorablemente con el paso del tiempo.

No todas las mastopexias necesitan la misma cicatriz

El tipo de cicatriz depende principalmente de:

  • el grado de flacidez del pecho;
  • la cantidad de piel sobrante;
  • el volumen mamario;
  • la calidad de los tejidos.

Las técnicas más habituales son:

  • Periareolar.
  • Vertical.
  • En L.
  • En T invertida.

Cada una tiene indicaciones muy concretas y permite resolver situaciones diferentes.

¿Qué ventajas tiene la cicatriz en L?

En pacientes seleccionadas, la mastopexia con cicatriz en L permite evitar la prolongación de la cicatriz hacia el escote.

Esto hace que:

  • quede mejor oculta con sujetadores y bikinis;
  • exista una menor longitud de cicatriz visible;
  • el resultado sea más discreto sin comprometer la forma del pecho.

No todas las mujeres son candidatas, por lo que la elección siempre debe hacerse tras una valoración personalizada.

Un caso real


Mastopexia con prótesis en L sin cicatrices en el escote, 6 meses tras la cirugía, con prótesis redondas de 350 cc.

Este caso muestra cómo, cuando la anatomía lo permite, es posible planificar una cirugía que reduzca la longitud de las cicatrices visibles sin renunciar a un buen resultado estético.

¿Las cicatrices desaparecen?

No.

Las cicatrices son permanentes, pero evolucionan durante meses.

Al principio suelen verse más rojizas o marcadas, y progresivamente se vuelven más claras y finas.

Su aspecto final dependerá de factores como:

  • la técnica quirúrgica;
  • la genética;
  • los cuidados postoperatorios;
  • la protección solar;
  • la calidad de la piel.

Lo importante no es solo la cicatriz

Una cicatriz ligeramente más larga puede ofrecer un pecho mucho mejor remodelado.

Por eso, la decisión nunca debe tomarse pensando únicamente en la longitud de la cicatriz, sino en el equilibrio entre forma, posición y resultado final.

Conclusión

Las cicatrices forman parte de cualquier mastopexia, pero pueden planificarse para que sean lo más discretas posible.

La elección de una técnica como la cicatriz en L dependerá siempre de la anatomía de la paciente y de los objetivos de la cirugía.

Una valoración individualizada permitirá escoger la opción más adecuada para conseguir un pecho bonito, proporcionado y con cicatrices bien posicionadas.

El Dr. Ruiz Moya, cirujano plástico en Sevilla, estudia cada caso de forma personalizada para elegir la técnica de mastopexia más adecuada, buscando siempre el mejor equilibrio entre resultado estético y cicatrices discretas.

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